Si creías que la coliflor no era lo tuyo, espera a probarla con una bechamel casera bien cremosa y una suculenta capa dorada de queso gratinado por encima. Te aseguro que éste se va a convertir en uno de tus platos preferido . Además, por si fuera poco, estamos ante una receta facilísima de cocinar. Anímate a prepararla y convierte esta humilde verdura en un plato de primera categoría. Os aseguro que queda deliciosa. Recuerdo la primera vez que intenté hacer este plato. Pensé que la hacer una buena bechamel era mucho más complicado de lo que en realidad es, pero con el toque adecuado se hace la magia y sale perfecta ¡sin esfuerzo y sin grumos! Una vez comprendida la técnica de la bechamel el resto de la receta ya fue coser y cantar. Otra cosita que hace a esta receta excepcional es que no necesitas ingredientes raros ni técnicas complejas, solo un poco de tino para que la salsa quede en su punto y darle su tiempo al gratinado para que deje el queso con esa textura crujiente y dorada que hace que el plato suba a otro nivel. Consejos y variaciones para personalizar tu coliflor gratinada Si quieres darle un giro diferente a esta receta, aquí van algunas ideas que pueden convertirla en un plato aún más especial: Añade más verduras: Puedes incorporar espinacas salteadas, champiñones o incluso trocitos de calabacín a la mezcla antes de gratinar. Así, conseguirás un plato más completo y con más matices de sabor. Prueba con otros quesos: El emmental es una apuesta segura, pero si buscas un toque más atrevido, usa queso azul, gouda o una mezcla de quesos curados. Dale un extra de crujiente: Si te gusta una capa superior más crujiente, mezcla pan rallado con el queso antes de gratinar. Esto creará una costra irresistible. Haz la receta más contundente: Añade trocitos de jamón serrano o beicon crujiente antes de gratinar. Aparte de lo fácil que es prepararla, la coliflor gratinada con bechamel es una de esas recetas que nunca fallan . Funciona tanto como plato principal para una cena ligera como de guarnición para acompañar carnes o pescados. Si temes que la bechamel te quede con grumos, te doy un consejo que siempre funciona: calienta ligeramente la leche antes de añadirla a la harina y la mantequilla . También puedes batir la mezcla con una batidora de mano si ves que no queda completamente lisa. Así conseguirás una salsa suave y sin imperfecciones. ¿A qué esperas para probar esta receta? Anímate a preparar esta coliflor gratinada con bechamel y descubre cómo un plato tan sencillo puede ser todo un manjar. ¡Seguro que se convierte en uno de tus favoritos!