En cuanto escuchas la palabra "natillas", ya sabes que te espera un postre cremoso, suave y con ese punto de nostalgia que siempre traen aparejado estos postres tan tradicionales, tan caseros. Pocos se imaginan que, si le añadimos aceite de oliva y una salsa de arándanos, lo que era un clásico de toda la vida se convierte en una revolución de sabores capaz de arrancar salvas de aplausos hasta del más recalcitrante crítico gastronómico de toda la casa. Suena curioso, sobre todo el añadir aceite a unas natillas, ¿verdad? Pues prepárate, porque estas natillas de aceite de oliva con salsa de arándanos van a dejar a cuantos las prueben con la boca abierta y con ganas de más. El aceite de oliva no es solo para las ensaladas o el pan tumaca . También es una muy buena idea utilizarlo en la repostería, aporta una textura fantástica y un sabor elegante que crea un equilibrio de sabores para mi perfecto. Además, del toque sorprendente del aceite esta receta atesora cuatro de las características que más aprecio en los postres caseros, es fácil, rápida, baratita y además súper rica . Ideal tanto para sorprender a los invitados de cualquier tipo de evento como, porque no, para darse un capricho dulce. Si alguna vez te has preguntado cómo darle un giro a un postre de toda la vida , sin complicarte demasiado en la cocina y con un toque de sabor que lo haga inolvidable, estas natillas son la respuesta. ¡Te van a encantar! Te adelanto un truco de mi abuela para que queden perfectas. Para que las natillas tengan una textura aún más fina y sedosa, puedes colarlas antes de servirlas en los vasitos. Así te aseguras de eliminar cualquier grumo o posible resto de huevo. Estas natillas son el equilibrio perfecto entre lo clásico y lo innovador . No solo tienen un sabor delicado y elegante, sino que además aprovechan el poder del aceite de oliva para darles un extra de cremosidad y sofisticación. Y con la salsa de arándanos, el resultado es sencillamente irresistible. Si te apetece sorprender con un postre casero que se sale de lo habitual pero sin complicarte demasiado, dale una oportunidad a esta receta. Puede que se convierta en tu nueva favorita. ¡A disfrutar!