Te garantizo que este bocado que lo tiene todo lo necesario para conquistarte. Son súper fáciles de preparar, y además saludables , tienen un sabor sorprendente y una textura que se deshace en la boca. Perfectos para acompañar un café o un té, como snack a media tarde o incluso para darle un toque especial a una merienda con amigos. ¡Sirven para todo! Lo mejor de esta receta es que no necesitas horno, no hay complicaciones y los ingredientes son sencillísimos de conseguir . Además, si nunca has probado el mezquite, esta es la ocasión perfecta para hacerlo. Es un endulzante natural con un ligero sabor acaramelado que combina de maravilla con el coco y el té matcha . Pero no te preocupes si no lo encuentras, porque hay opciones para sustituirlo sin que los bocaditos pierdan su magia. Trucos para que te salgan perfectos: Si no tienes mezquite , puedes sustituirlo por un poco de sirope de ágave o miel (si no necesitas que sean veganos). También puedes usar una pizca de canela en polvo. Asegúrate de que la manteca de coco esté casi líquida para mezcle bien con el resto de ingredientes. Si está demasiado sólida, puedes calentarla un poquito al baño maría. Para darles un toque crujiente , te recomiendo añadir unas almendras trituradas a la mezcla antes de formar los bocaditos. Si quieres intensificar el sabor a coco , puedes tostar ligeramente la harina de coco antes de usarla. Estos bocaditos aguantan perfectamente varios días en la nevera, así que puedes prepararlos con antelación sin ningún problema. Un dulce sin culpa que sorprende. Estos bocaditos son un capricho dulce que no empalaga, con el equilibrio justo entre la cremosidad del coco, el dulzor de los dátiles y el punto ligeramente amargo del matcha. Son perfectos si te gusta disfrutar de postres sin azúcares añadidos , con ingredientes naturales y sin renunciar al sabor. Además, son una opción ideal para sorprender a los invitados con algo diferente . No es el típico postre al que estamos acostumbrados, pero te aseguro que cuando los prueben, repetirán. Puedes acompañarlos con un buen té verde o un café suave para potenciar su sabor. Anímate a probarlos y verás que es de esas recetas que una vez que la haces, se convierte en un básico en tu repertorio. Son ideales para tener siempre a mano cuando te apetece algo dulce, pero sin caer en los ultraprocesados. Y lo mejor es que puedes experimentar con los ingredientes y adaptarlos a tu gusto. ¡No dudes en prepararlos! Seguro que te sorprenden.