El hecho de que me gusta el bacalao no es ningún secreto, incluso añadiría más: Es mi pescado preferido . Me encanta por su intenso sabor a mar y también por esa gelatina intensa que da un toque de calidad a salsas y acompañamientos. Me gusta cocinarlo de mil y un formas y para ello he tenido buenos maestros, el Bacalao al pilpil de mi padre es un clásico recurrente en reuniones con familia y amigos y la fama del bacalao a la vizcaína de mi abuela podría decirse que supero con creces la categoría de legendario. En este caso os traemos una receta que conjuga a la perfección la más sabrosa de las tradiciones, con un bacalao con tomate bien salseado, con un contrapunto moderno que le va a las mil maravillas, unas tortitas crujientes que son una auténtica locura. Prepáralo en tu casa, te seguro que arrancará salvas de aplausos de tus comensales. Sabroso, con un balance de texturas irrepetible y con una presentación impecable . ¡Te aseguro que este plato lo tiene todo para triunfar! Consejos y variaciones para amoldar este plato de pescado a tu gusto o al de tus comensales. Cuidado con el punto del bacalao: No te pases de cocción para que el pescado no quede seco. Tres minutos por cada lado serán suficientes si las supremas tienen un grosor medio. ¿Quieres una salsa más potente? Si te gustan los sabores intensos, añade una pizca de pimentón ahumado o incluso un par de guindillas cayenas para darle a tu plato un toque picante espectacular. Para conseguir unas tortitas más crujientes: Añade un poco de pan rallado a la mezcla antes de freírlas. Créeme si te digo que se nota muchísimo la diferencia. ¿El bacalao no es lo tuyo? No te preocupes,esta receta también funciona muy bien con merluza o cualquier otro pescado blanco. El bacalao con tomate y tortitas de patata y zanahoria es una receta que combina lo mejor de la cocina tradicional con el toque sofisticado que le dan las tortitas crujientes. Os aseguro que la mezcla de ambos mundos da como resultado un plato insuperable. Es ideal tanto para una comida en familia como para sorprender a tus invitados en comidas y cenas de todo tipo. ¡Este bacalao triunfa allá a donde va! Si te animas a prepararlo, verás que el equilibrio entre la suavidad del bacalao, el dulzor de la zanahoria y el toque ligeramente ácido del tomate hacen de este plato una auténtica delicia. Tienes que probarlo, te va a encantar.