Utilizar los trucos de nuestras abuelas para conservar y aprovechar al máximo los alimentos es una tarea muy común. Aun así, no todos conocen los secretos de la cocina de aprovechamiento. Según los expertos en ciencia y tecnología de los alimentos, van mucho más allá del tupper o el congelador. Lo cierto es que, dependiendo de sus cualidades, cada producto guarda un pequeño secreto.
Hortalizas, conservas y productos frescos como ejemplo de aprovechamiento
Enero se ha convertido para la mayoría en el mes del ahorro y del aprovechamiento. Las sobras de las compras de Navidad son los productos principales que gastar durante estas fechas antes de que sea demasiado tarde. La mayoría de ellos son mariscos que, hasta el momento de su consumo, se almacenan en el fondo del congelador sin problema alguno. Aun así, existen muchos otros alimentos como el pan, las latas o botes de conservas abiertos que deben consumirse este mes para ahorrar en la cesta de la compra y evitar un mayor desperdicio alimentario.
También un uso adecuado de algunos como productos como el aceite es fundamental para ahorrar en la lista de la compra. Según el experto en ciencia y tecnología de los alimentos, Miguel Ángel Lurueña, utilizar aceite de oliva virgen o virgen extra "es un desperdicio" ya que "con las altas temperatura se deteriora". Para aprovechar este producto después de cada receta, el experto recomienda "utilizar otros aceites que tienen mejores características frente a las altas temperaturas".
Otra de las opciones más comunes para ahorrar en la lista de la compra se sitúa sobre el pan. Lo expertos aseguran que es posible recuperar la textura inicial del este producto por sorprendente que parezca gracias a la cocina de aprovechamiento. Lo primero que hay que hacer es conservarlo en un recipiente hermético dentro congelador y protegerlo de la humedad para evitar la proliferación de bacterias y hongos. Una vez congelado, el pan puede almacenarse un tiempo hasta que vaya a consumirse en una receta de aprovechamiento ideal. Cuando llegue este momento, solo hay que meterlo directamente en el horno y tendremos la textura perfecta muy similar a la inicial. Otro de los trucos más sorprendentes que no todo el mundo conoce trata sobre los productos de conservas como los garbanzos o las lentejas. Lo más frecuente es consumirlos en una misma comida para evitar desperdicios, aunque también pueden almacenarse en su mismo envase para consumir después.
Los expertos aseguran que, si abres un recipiente de lentejas, pero solo usas la mitad debes guardar el resto boca abajo. De esta forma, se volverá a crear un vacío en su interior. Finalmente, cuando vayamos a consumir la cantidad restante parecerá que están recién abiertas. Más allá de las conservas, la cebolla es otro de los productos estrella de aprovechamiento durante el mes de enero. Lo cierto es que es un ingrediente muy versátil para incluir en varias recetas y platos de todo tipo. Aun así, tienen fecha de caducidad y muchas de sus capas perecen nada más cortarlas. Para evitar que se conviertan pronto en un desperdicio, los expertos ofrecen dos alternativas. La primera de ellas es proteger la cebolla del aire en un tupper hermético dentro de la nevera. Este remedio es temporal pero perfecto para quienes van a gastar el resto de la cebolla en sus próximas recetas.
Si, por el contrario, necesitamos proteger este producto del paso del tiempo, los expertos recomiendan picarla y almacenarla en el congelador. La cebolla descongelada al instante estará casi tan deliciosa como el primer día. Algo muy similar ocurre también con las patatas que tienen un alto riesgo de estropearse con facilidad en poco tiempo. Ante este pronóstico, los expertos en alimentos aconsejan hacer puré junto a otras hortalizas y verduras y almacenarlo en el congelador como un tupper listo para consumir en cualquier momento. En general, cualquier alimento puede formar parte de la cocina de aprovechamiento que nos ayudará a ahorrar en la cesta de la compra de este mes.
El pan triunfa entre la cocina de aprovechamiento
Más allá de los trucos para conservar los productos en un estado óptimo, las recetas son un aspecto fundamental para disfrutar de un plato perfecto y delicioso con las sobras de Navidad u otro momento. Algunas de las recomendaciones más repetidas por los expertos son las tortillas, purés, lasañas o croquetas. Lo cierto es que estos deliciosos platos se pueden elaborar de distintos ingredientes y algunas variedades pueden convertirse en un plato de primera. Es el caso de las tortillas de verduras, embutidos, pescados, arroz e incluso legumbres. Lo mismo ocurre con las croquetas que pueden ser de cualquier carne al gusto.
En el caso del pan, que se sitúa como uno de los mayores aliados de la cocina de aprovechamiento, se puede elaborar una gran cantidad de platos. Desde entrantes hasta postres, los canapés, bocadillos y tostas triunfan como primeras opciones. Las torrijas, el pan frito, el pan de ajo, la sopa castellana o las albóndigas también son otras alternativas estrella. Los expertos en alimentos también apuestan por elaborar batidos, pasteles u otros postres con las sobras de las frutas y el pan. En cualquier caso, la cocina de aprovechamiento es la mejor opción para evitar desperdicios y gastos innecesarios en la lista de la compra este mes.