Mariana Zapién, ingeniera de alimentos, revela los errores más frecuentes que cometemos en la cocina: “Puede disminuir la vida útil del producto”

La experta en seguridad alimentaria asegura que ciertos hábitos de cocina muy comunes pueden llegar a ser peligrosos para nuestra salud.

Alicia Alarcón
Alicia Alarcón

Redactora de Lecturas Diario

Mariana Zapién
@ingdetusalimentos I Instagaram

Cometer errores en la cocina es más fácil de lo que parece. Descongelar alimentos a temperatura ambiente o utilizar envases que no son herméticos son solo algunos de ellos. La realidad es que, por insignificantes que parezcan, estos pueden ser peligrosos para la salud por la aparición de microrganismos dañinos. Mariana Zapién, ingeniera de alimentos, ha compartido en sus redes sociales algunos de los errores menos conocidos, pero más comunes que pueden atentar contra nuestra salud.

La contaminación cruzada puede poner en riesgo nuestra salud

Guardar una lata abierta de encurtidos, guisantes o tomate en la nevera es una de las costumbres más comunes en la cocina para evitar el desperdicio alimentario. Sin embargo, también es más peligrosa de lo que parece. Así lo asegura la ingeniera de alimentos, Mariana Zapién. “A parte de propiciar malos olores en la nevera puede fomentar la contaminación cruzada con otros alimentos y disminuir la vida útil del producto”, explica en uno de sus vídeos. Por ese motivo, “debes guardarlos en un envase hermético”. Así, no solo garantizarás su frescura, sino que, también, mantendrás más seguros tus alimentos.

Lavar los huevos y almacenarlos antes de cocerlos es otro gran error que cometemos en la cocina. “Cuando el huevo se lava se debilita la membrana de protección que tiene de manera natural. Si esta se elimina puede haber una fácil entrada de microrganismo al interior de huevo haciendo que su vida útil disminuya y se eche a perder más rápido”, asegura la experta en seguridad alimentaria. En su lugar, “lo correcto sería remover la suciedad del huevo con una toalla húmeda o lavarlo únicamente si va a ser cocinado y consumido de forma inmediata”.

Tampoco debe cocinarse un huevo junto a otros alimentos ya que la cáscara puede contener ciertas bacterias dañinas para la salud. En caso de cocerlos en la misma olla de la pasta estas caerían directamente sobre el alimento que vamos a consumir posteriormente. Otro de los errores más comunes que ha dado a conocer la experta en alimentos es conservar la tapa de aluminio en los productos cuando ya los hemos abierto. “Esto propicia la proliferación de microorganismos al tener un ambiente húmedo y contacto con el aire y el alimento. Esto hace que puedan crecer bacterias u hongos que pueden contaminar los alimentos y, por consiguiente, echarlo a perder más rápido”, asegura.

“Lo correcto es retirarla del envase competente”, recomienda la experta para evitar problemas alimentarios. Más allá de los envases, la experta en alimentos asegura que guardar la fruta y verdura en el refrigerador ya lavada no es recomendable. “Se pueden echar a perder mucho más rápido al estar expuestos a una alta humedad. Además, son propensos a una contaminación cruzada debido al contacto con el cajón refrigerador y la mezcla de frutas y verduras”, explica. Para evitar cualquier tipo de problema y preservarlas mejor, “lo correcto es almacenarlas e ir lavando y desinfectando a medida que los vayas a consumir”. Otra opción es “desinfectarlas y guardarlas en envases herméticos que no permitan el contacto con otros alimentos”.

Descongelar alimentos a temperatura ambiente puede ser peligroso

La experta en alimentos ha aprovechado uno de sus vídeos para recordar ciertas claves de cara a preservar productos en la nevera. La primera de ellas, popularmente conocida, es la prohibición de descongelar alimentos a temperatura ambiente. Según la experta, este proceso no debe ser así bajo ningún concepto. “Provoca la proliferación de microorganismos que se reproducen a temperatura de 4 a 60 grados celsius lo que podría causar enfermedades transmitidas por los alimentos”, asegura. En su lugar, “uno de los mejores métodos es descongelar los alimentos en el refrigerador para tener un mejor control de la temperatura”.

Algo parecido ocurre también con los envases de unas comidas que se reutilizan para almacenar productos distintos. “Los envases tienen el propósito de almacenar ciertos tipos de alimentos por un periodo corto y cuando reúsas los envases múltiples veces para colocar comidas clientes o ácidas entre otras, pueden migrar ciertos químicos a los alimentos. Además, la mayoría no están diseñados para soportar altas temperaturas o ser usados continuamente por lo que podrían llegar a degradarse, romperse y fomentar el crecimiento de microorganismos”, explica. Por este motivo, “lo correcto es usar tupers herméticos que sean aptos para almacenar alimentos” durante mucho más tiempo.