Si hay algo que no puede faltar en mi mesa navideña, son los langostinos cocidos. Es un clásico que nunca decepciona y que además al ir en frío te permite disfrutar de tus invitados antes de comenzar la comida. Lo cierto es que siempre me quedaron bien, pero para ser sincero, para conseguir que quedaran en su punto perfecto, tuve que seguir los consejos del gran Alberto Chicote.
Desde entonces, no hay reunión familiar en la que mis langostinos no reciban un sinfín de cumplidos. Además de los de Chicote, os adelanto que también tengo un pequeño truco de mi propia cosecha que hace que destaquen aún más.
Los langostinos cocidos son un manjar aparentemente sencillo, pero es su simplicidad la que los convierte en un desafío. Si los sobrecocemos, nos enfrentamos a una textura gomosa y a un sabor apagado; si los cocemos poco, el resultado será igualmente decepcionante. Es ahí donde los consejos de Chicote se vuelven imprescindibles. Este chef, conocido por su precisión y respeto por el producto, insiste en que el tiempo y la técnica son clave. Y si lo dice él, es por algo.
En mi caso, además, creo firmemente que añadir un toque personal a cualquier receta es lo que la hace especial. Los langostinos cocidos no son la excepción. Entre los trucos que descubrí, está el uso de ingredientes adicionales en el agua de cocción, como una ramita de laurel o unos granos de pimienta, para potenciar su sabor de manera sutil. ¡Y qué diferencia marca ese pequeño paso!
Cinco consejos para unos langostinos cocidos perfectos
1. Elige bien el producto
Chicote lo deja claro: “Con un buen langostino, la mitad del trabajo está hecho”. Invierte en un producto fresco o de alta calidad; tu plato lo agradecerá. Los langostinos congelados también pueden ser una opción excelente si se descongelan correctamente: sumérgelos en agua fría y nunca los fuerces con microondas.
2. La proporción de sal es clave
“Siempre utilizo 60 gramos de sal por litro de agua”, recomienda Chicote. La sal es la clave para resaltar el sabor natural del langostino, y aquí la precisión cuenta. Yo suelo probar el agua antes de añadir los langostinos: debe recordar al agua del mar.
3. El tiempo de cocción, ni un segundo más
Este punto es vital. Según Chicote, los langostinos necesitan entre dos minutos y medio y tres en agua hirviendo. Nada de cocinar “a ojo”. Usa un temporizador y, si tienes dudas, opta por sacarlos un poco antes; el agua caliente continuará cocinándolos unos segundos fuera del fuego.
4. El enfriado rápido marca la diferencia
Aquí Chicote y yo coincidimos plenamente: al sacarlos del agua, hay que sumergirlos en un recipiente con agua y hielo. “Esto corta la cocción de inmediato y conserva su textura jugosa”, explica Chicote. Además, yo añado un poco de sal gruesa y laurel al agua helada para que mantengan ese toque marinero.
5. Presentación impecable
Siempre digo que la comida entra primero por los ojos. Dispón los langostinos de forma elegante en una fuente, con rodajas de limón alrededor y una pizca de sal gruesa por encima. Y si quieres un toque gourmet, acompáñalos con una salsa casera de mayonesa y cítricos.
Desde que aplico estos trucos, no hay Navidad en la que mis langostinos cocidos no se conviertan en el plato estrella. Recuerdo especialmente la última cena familiar, cuando preparé una fuente, con forma de rueda, para más de diez personas. “Esto es un espectáculo”, me dijeron. Y aunque el mérito no es solo mío, ya que Chicote tiene gran parte de la culpa, estoy convencido de que el amor y la dedicación que ponemos en la cocina también se notan en el resultado final.
Los langostinos cocidos son más que un plato; son un símbolo de celebración y buen gusto. Si este año quieres sorprender a tus invitados y ganarte el aplauso unánime, sigue estos consejos al pie de la letra. Tanto Chicote como yo te garantizamos que no fallarás. ¡Manos a la obra y a disfrutar!