Tipos de cafeteras
Para saber qué cafetera nos conviene más, deberíamos empezar por saber qué tipo de café preferimos. No podemos decir que una máquina haga mejor el café que otra, simplemente es una cuestión de gustos y preferencias. También, deberíamos tener presente cuál se adaptará más y mejor a nuestras necesidades, incluso al espacio del que disponemos en casa. ¿Nos gusta el café rápido o sin prisas? ¿Intenso, corto, largo, americano?
Y es que, cada cafetera está preparada para ofrecernos un tipo de café diferente. Veamos aquí las más frecuentes o las que podemos encontrar con más facilidad en las tiendas:
- Cafetera italiana o moka
- Cafetera espresso
- Cafetera de goteo o filtro
- Cafetera de cápsulas
- Cafetera de émbolo
- Cafeteras superautomáticas
- Cafeteras Cold Brew
- Cafeteras de sifón, de vacío o japonesas
- Cafetera de presión
Cafetera italiana o moka
Posiblemente, sea la más popular en nuestro país (también en Italia y en otros países mediterráneos). En prácticamente todos los hogares españoles hay una de estas cafeteras con la que conseguimos aromatizar toda la casa cuando preparamos unos cafés.
Se trata de una máquina muy sencilla y barata, que elabora café tipo espresso, negro, gracias a que alcanza los 1,5 bares de presión.
Está compuesta por tres partes: el cuerpo inferior, con forma de tronco de pirámide octogonal, donde se vierte el agua; el cacillo en forma de embudo, donde se coloca el café molido, y la parte superior, que cierra la cafetera y por donde saldrá infusionado el café, cuando el agua hierva en su interior.
Esta cafetera precisa de una fuente de calor (cocina a gas, vitro, inducción), y sólo funciona con café molido. Además, es de las cafeteras “lentas”, puesto que necesita un tiempo para que el agua hierva en su interior y para que “suba” por el filtro infusionando así el café molido. Sin embargo, como decíamos antes, es posiblemente la que consigue mejores aromas, y nos permite elaborar varias tazas de café al mismo tiempo. De hecho, existen cafeteras italianas con capacidad para elaborar desde una taza hasta 12, aunque las más comunes son de tres a seis tazas.
Cafetera espresso
Es la “reina” de las cafeteras, y en los últimos años se está imponiendo en nuestro país. Son las que utilizan los bares y cafeterías, pero ahora también las podemos encontrar adaptadas para el hogar. Ideales para los amantes del café intenso, fuerte, con mucho sabor.
Su funcionamiento también es bastante sencillo: la máquina calienta el agua a mucha presión (entre los 12-15 bares) alcanzando los 90ºC y pasa por el cacillo con el filtro donde hemos colocado antes el café molido. Como en el caso de la cafetera italiana, el agua al pasar por el café a tanta temperatura consigue extraer todo el sabor, ofreciendo una bebida cremosa, intensa y con mucho cuerpo.
Lo bueno de estas máquinas, además de la gran calidad del café que elaboran, es su rapidez, pues podemos tener un delicioso café en apenas unos segundos. Eso sí, solo se pueden preparar un máximo de dos cafés en cada proceso.
Como inconvenientes o contras debemos saber que son máquinas más voluminosas y requieren de mantenimiento. Cada cierto tiempo hay que descalcificarlas con productos adecuados, para mantenerlas limpias por dentro.
Otro inconveniente es su precio. No son cafeteras especialmente baratas, sobre todo si se quiere obtener buenos resultados (en este tipo de máquinas hay que vigilar sobre todo la presión que alcanzan, a más bares, más rapidez y eficacia). Además, su precio puede variar mucho en función de la sofisticación de las mismas, ya que hay máquinas de café espresso que vienen con molinillo de café incorporado, con espumador de leche, y otros accesorios que pueden encarecerlas.
Cafetera de goteo, filtro o americana
Ya lo podemos intuir por el nombre. Este tipo de cafetera es muy habitual en América, donde la podemos encontrar en casi todos los bares y restaurantes, así como en todos los hogares norteamericanos.
Se trata de una máquina nada sofisticada y que funciona a la inversa: de arriba a abajo. El agua, que está depositada en un depósito, se calienta, y cuando llega a la temperatura deseada (no más de 100ºC), pasa por un filtro de papel muy denso, donde está el café. El agua baja lentamente, gota a gota y va infusionando el café molido que cae en una jarra. Este recipiente descansa sobre una placa metálica con una resistencia que mantiene caliente la bebida.
El tipo de café que elaboran estas cafeteras es más acuoso y mucho menos intenso. Además, al permanecer caliente durante mucho tiempo, los aromas van desapareciendo.
Son, además, cafeteras más lentas, necesitan unos 10 minutos para que se elabore el café, y hay que ir cambiando los filtros si son desechables o limpiarlo en cada uso, en caso de ser permanente.
Este tipo de cafeteras, sin embargo, son perfectas para aquellos que siempre quieren tener café (suelen hacer de 8 a 12 tazas) sin tener que prestar atención al fuego. Son programables, por lo que podemos dejarlas listas para tener café recién hecho por la mañana. Y otro factor a su favor es que son bastante económicas, ya que podemos encontrar cafeteras de goteo desde 13 o 15 euros.
Cafetera de cápsulas
Todos las conocemos y seguro que en un momento o en otro hemos tomado un café de cápsula. Y es que, en los últimos años se han popularizado gracias a importantes marcas cafeteras que han logrado ponerlas de moda (especialmente Nespresso, la inventora de este tipo de cafetera). Y no es que haya sido impuesta esta moda, porque realmente, estas máquinas de café son prácticamente todo ventajas.
Son muy fáciles de utilizar: ponemos la cápsula, le damos al botón y ¡café listo en unos segundos! No suelen ocupar demasiado espacio en la cocina (aunque también las hay de mayor tamaño), su mantenimiento es mínimo (solo hay que descalcificarlas de tanto en tanto), y además hay una gran variedad de cápsulas en el mercado con mil y un tipo de café (de diferentes intensidades, de diferentes procedencias, incluso cápsulas para hacer café con leche, capuchino, etc.).
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Su peculiaridad es que el café viene molido y encapsulado. La máquina perfora estas cápsulas y el agua caliente pasa por ellas infusionando el café.
A la hora de elegir una cafetera de cápsulas debemos saber que no todas son iguales. Si bien es cierto que hay varias marcas que fabrican sus aparatos para que funcionen con las típicas cápsulas del formato más popular (el que usa Nespresso), también hay otras firmas que tienen sus propias cápsulas, de tamaño diferente (Dolce Gusto, Tassimo, Senseo).
Pero precisamente en la cápsula también está su inconveniente. Y es que el café sale más caro que si se compra en grano o molido. Además, con su uso producimos más residuos (una cápsula por café).
Cafetera de émbolo o francesa
La cafetera francesa o de émbolo es, posiblemente, la menos sofisticada de todas, pero, sin embargo, consigue un café muy intenso, negro y con mucho cuerpo.
Su funcionamiento es muy básico. Es un recipiente de vidrio transparente con un filtro que manualmente se puede subir y bajar (émbolo). Hay que calentar el agua (a unos 92-93ºC) a parte, verterla en la cafetera, donde ya habremos colocado el café molido (la cantidad que deseemos, según lo queramos más o menos denso y fuerte), y taparla, sin bajar el filtro o émbolo, puesto que hay que dejar que el café se infusione con el agua durante 4 o 5 minutos. Pasado este tiempo, bajamos el émbolo, dejando todo el café molido abajo y el líquido arriba, listo para servir.
Lo malo de estas cafeteras es que, como debemos dejar reposar el agua caliente, el café cuando se sirve no está muy caliente, así que no es recomendable para los que gustan de tomar el café muy, muy caliente. Pero lo mejor de todo es que son pequeñas, fáciles de usar y muy baratas.
Cafeteras superautomáticas
Este tipo de cafeteras son como las máquinas de café espresso, pero “ellas lo hacen todo”. Es decir, solo hay que colocar el café en grano en un depósito, darle al botón y ¡listo! Café espresso al momento.
Son máquinas más sofisticadas, de mayor tamaño, pero muy eficaces y nos ofrecen el placer de cafés exquisitos, intensos, con crema y todos sus aromas (no en vano, muelen el café al momento, conservando mejor los aromas propios del grano). Suelen venir con muchos accesorios, como por ejemplo, los canales para hacer espuma con la leche y así preparar capuccinos o cafés con leche cremosos.
En contra de ellas, simplemente, el precio. Son, seguramente, las más caras del mercado, pero para los amantes del buen café, puede ser una buena inversión.
Cafetera Cold Brew
Son las más especiales de todas y para aquellos amantes del café más atrevidos, puesto que lo que se obtiene es café frío.
El café “cold brew” se obtiene con agua fría o a temperatura ambiente y café. La mezcla se deja durante horas, alrededor de 24, y nunca se calienta. el resultado, un café mucho menos ácido, pero con un sabor espectacular. Estas cafeteras suelen hacer bastante cantidad de café pero lo puedes (y debes) guardar en la nevera, para que no pierda su sabor.
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Cafetera de hipopresión
Son también algo especiales, y menos comunes que las otras. Son cafeteras a vapor que elaboran café con un sabor parecido al de las cafeteras de goteo, aunque, en este caso, podemos regular la intensidad del sabor, en función del agua que pongamos en la máquina. Además, las cafeteras de hipopresión llevan el accesorio para preparar espuma de leche, cosa que las diferencia de las de goteo.
Las cafeteras de hipopresión tienen un portafiltros con mango y un filtro de acero inoxidable donde colocamos el café molido. El café está listo en un par de minutos, y suelen tener capacidad para hacer en un ciclo unas 3 o 4 tazas de café. Su funcionamiento se parece a las cafeteras de café espresso, pero son muy sencillas, más baratas y ofrecen menos presión, de ahí que el sabor de café sea distinto (no conseguiremos con estas cafeteras la característica crema del café espresso).
Cafeteras de sifón, de vacío o japonesas
Hemos dejado para el final las cafeteras más sofisticadas, de diseño más espectacular y cuyo funcionamiento requiere de más paciencia y pericia. Son las cafeteras denominadas de sifón, de vacío o japonesas. Con ellas conseguiremos un café aromático y sabroso.
Y se llaman “de sifón” precisamente porque funcionan como un sifón: el calentamiento y el enfriamiento del recipiente cambia la presión de vapor del agua en el inferior, impulsando el agua hacia arriba, hacia el recipiente superior, y luego permitiendo que el agua caiga de nuevo en el recipiente inferior. Y todo ello, infusionando el café.
El café tarda en elaborarse, y precisas de una fuente de calor (algunas se pueden poner en el fuego de la cocina o en la vitro cerámica, y otras vienen ya con su fuente de calor).
Ahora que hemos repasado la variopinta variedad de dispositivos para hacer café, solo nos queda elegir, y preparar un delicioso y aromático café. ¿Cuál te pides?