1. Tocino de cielo tradicional 2. Tarta capuchina 3. Huevos moles 4. Canelés de bordeaux, bizcochitos de las monjas francesas 5. Cagajones de las monjas jerónimas Los menús de celebración de Nochebuena y Navidad requieren cierta preparación, si quieres que todo salga bien y evitar quebraderos de cabeza. Por eso, hoy te traemos un compendio de recetas de postres de monjas que pueden ser perfectos para poner el broche de oro en estas comidas y cenas tan especiales . Todas ellas son recetas de origen conventual, y muchas de ellas tienen décadas de antigüedad, si no siglos. Descúbrelas y elige tu favorita. 1. Tocino de cielo tradicional Este exquisito bocado que es el tocino de cielo es un flan, delicado y especial, que se comenzó a preparar en los conventos , como una especialidad dulce de las monjas. Concretamente, tiene su origen en el recetario de las monjas del Convento del Espíritu Santo de Jerez de la Frontera, en Cádiz. Hoy puedes rescatarlo para sorprender a los tuyos sirviéndolo en la mesa de Navidad. 2. Tarta capuchina de las clarisas Esta apetecible tarta es una receta tradicional de las monjas de la Orden de las Clarisas y tiene su origen en los conventos de clausura. Dulce y suave, se elabora con yemas de huevo y es un postre perfecto en cualquier época del año, también en Navidad. 3. Huevos moles Si te gustan las natillas te encantará esta receta de monjas: los huevos moles, un postre perfecto para disfrutarlo en Navidad (y en el resto del año). A finales del siglo XIX lo preparaban las monjas de las Brígidas en Vitoria, y hoy puedes cocinarlo tú para disfrute de los tuyos. ¡Les encantará! 4. Canelés de bordeaux, bizcochitos de las monjas francesas Cuando las monjas de Burdeos inventaron este dulce, seguramente no sabían que estaban creando un postre tan maravilloso: un bizcocho caramelizado por fuera y muy esponjoso por dentro. Decídete a prepararlo para Navidad y tendrás que repetirlo todos los años por petición popular. ¡Un éxito asegurado! 5. Cagajones de las monjas jerónimas A pesar de su nombre, este postre es un bocado delicioso inventado por las monjas jerónimas extremeñas del Monasterio de Nuestra Señora de la Salud. Una preparación tradicional hecha con manteca de cerdo y harina, y con un toque delicioso a anís.