El anuncio de la participación de Bertín Osborne (70 años) en la nueva temporada de 'Tu cara me suena' provocó un gran revuelo mediático. Y no es para menos. Estamos ante uno de los rostros más populares de nuestro país, 50 años de trayectoria sobre los escenarios que aparca para probar suerte en uno de los programas más exitosos de la televisión.
Así, Bertín ha vuelto al primer plano mediático después de un año marcado por el escándalo. Su relación con Gabriela Guillén y posterior paternidad tambaleó la calma de la que gozaba el cantante y es que confesó abiertamente que no se haría cargo del recién nacido. En medio del escándalo, el artista aceptaba participar en la nueva edición de 'Tu cara me suena', una experiencia muy sanadora en la que se ha volcado por completo y le ha dado la oportunidad de disfrutar desde el otro lado.
"No os podéis perderos esta edición porque es un despelote, está muy bien. Hay gente muy simpática... Es todo muy divertido. Trasciende que nos lo hemos pasado fenomenal. Es un programa muy guay", ha anunciado Bertín. "Es historia de la música. Es un punto de referencia y es la foto, porque mide tres metros más que todos los concursantes", declaraba el presentador Manel Fuentes en la presentación de la nueva edición.
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En Lecturas hemos querido abordar este giro inesperado en la vida profesional de Bertín Osborne bajo el punto de vista profesional de Pau Sabaté, experto en imagen y marca personal. Según él, "la paradoja de Osborne reside precisamente en esa dualidad entre artista y persona. Por un lado, el artista con una carrera sólida que ha vendido millones de discos y presentado programas icónicos y, por otro, el personaje público cuya vida privada ha acaparado portadas y ha generado infinidad de polémicas. Este conflicto entre profesional y persona es el que ahora se juega en el escenario de Antena 3".
El peso de los escándalos en la carrera de Bertín Osborne
En los últimos tiempos el nombre de Bertín Osborne ha estado ligado al escándalo, problemas personales que, según Sabaté, "puede eclipsar por completo su papel en televisión". En el caso de Bertín, su guerra con Gabriela Guillen y los supuestos problemas económicos que arrastra "han ido desplazando en el imaginario colectivo su faceta de cantante y presentador".
No obstante, su fichaje por 'Tu cara me suena' "le ofrece una oportunidad única para reequilibrar la balanza". Alejado por completo de todo lo que tenga que ver con su vida personal, el formato presentado por Manel Fuentes le permite centrarse en cada actuación. "Ser valorado por lo que hace, no por lo que ha dicho o vivido. Pero el reto no es sencillo porque al mismo tiempo requiere que el público también sea capaz de hacer ese ejercicio de separación", explica el experto.
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La estrategia de reconexión de Bertín Osborne gracias a 'Tu cara me suena'
Sabaté aprecia que el éxito de Bertín Osborne a lo largo de los años radica en su "cercanía y profesionalidad" algo que se ha desdibujado con tanto escándalo. "Esa combinación de trato campechano con rigor en el trabajo es lo que ahora debe recuperar", expresa. Y 'Tu cara me suena' es una oportunidad de oro para conseguirlo.
"El programa le brinda la oportunidad de mostrarse en un entorno más relajado, donde puede demostrar que sigue siendo el mismo profesional de siempre, pero con la suficiente humildad para someterse al juicio de compañeros y espectadores". Además, por su puesto, de aceptar ese punto de caricatura en función del personaje a interpretar.
"El riesgo, claro está, es que la audiencia no termine de conectar con su nueva faceta. Por eso su participación debe caminar sobre la delgada línea entre mostrarse accesible sin perder la dignidad, y demostrar talento sin parecer prepotente", manifiesta Sabaté.
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Como conclusión final, el experto en imagen es firme: "Más allá de si gana o pierde el concurso, el verdadero éxito para Bertín Osborne será reconciliarse con el espectador y lograr que, cuando termine la temporada, el público vuelva a asociar su nombre con su arte y no tanto con las polémicas. En esa apuesta por recuperar el control de su imagen, cada viernes se enfrentará a un examen ante millones de jueces". "Lo fascinante del caso es que, independientemente del resultado, su participación ya ha logrado algo: que hablemos de Bertín Osborne el artista, no solo de Bertín Osborne el personaje. Y en el complejo mundo de la imagen pública, eso ya es un primer paso hacia la reinvención", sentencia.