Ni euforia ni exaltación. La felicidad es un estado mucho más simple. Así lo define el profesor de filosofía y crítico literario, Rafael Narbona. Este importante estado de plenitud se ha convertido en uno de los asuntos más importantes del momento. La búsqueda de la felicidad y el éxito ya son dos de las metas más ansiadas. Sin embargo, no son sinónimo alguno de vehemencia. Tampoco se encuentran tras la riqueza o los bienes materiales. La felicidad responde a otro tipo de satisfacción intangible y mucho más sencilla de lo que creemos. El experto en filosofía ha abordado las claves tras compartir alguna de sus reflexiones más íntimas sobre la felicidad.
“Lo importante no es tener un estado de euforia sino una vida fructífera”
Rafael Narbona, crítico literario y autor de ‘Maestros de la felicidad’, pretende acercar este concepto a quienes buscan argumentos para celebrar la vida. “Yo intento mostrar el lado luminoso de la filosofía y enseñar que nos da herramientas muy útiles para encarar la adversidad y superar conflictos para disfrutar de una buena vida”, relata en una de sus últimas entrevistas concedidas a ‘RTVE’.
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El experto en filosofía ha compartido una de sus reflexiones más personales para entender la felicidad como un estado de plenitud. “¿Qué clase de belleza se encuentra en la felicidad?”, es una de las preguntas que ha respondido con una respuesta clara y directa. “Lo importante no es tener un estado de euforia sino una vida fructífera. Al mismo tiempo, la felicidad es tener una conciencia satisfecha”, explica.
El experto en filosofía ha querido desmentir una de las creencias populares más erróneas del momento que él mismo ha experimentado. “La felicidad se compara con adquirir propiedades y prestigio, pero yo creo que eso a la larga produce una sensación de hastío y de vacío”, reflexiona sobre quienes buscan este ansiado estado de plenitud tras la riqueza. Quizás esta falsa creencia persiste por el concepto de la felicidad que ha existido en otros momentos de la historia.
“Es cierto que, en la antigüedad, la fama tenía una connotación distinta. Los antiguos griegos no creían en la inmortalidad del alma. Creían que la supervivencia se ganaba a través de la fama que dejabas en generaciones posteriores”, explica Narbona. Sin embargo, la realidad es distinta. “Se confunde la felicidad con el poder, el prestigio, los bienes materiales y esas cosas la final llevan a una sensación de vacío”, explica el profesor de filosofía en el citado medio.
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También la ciencia ha demostrado que ni la fama ni el dinero son elementos necesarios para disfrutar de una vida plena. “Yo creo que la búsqueda compulsiva de la fama no da la felicidad”, asegura. Es cierto que la solvencia económica es un factor que alivia ciertas preocupaciones, pero no es el camino hacia la felicidad, sino que responde a lo que se conoce como “gratificación instantánea”. Es decir, un estado de satisfacción puntual que no perdura en el tiempo, algo que sí ocurre con la felicidad. “Si yo tuviera un Porsche en la puerta y un reloj de 4000.000 euros no creo que fuese más feliz que ahora”, asegura el experto.
Rafael Narbona tiene clara su respuesta sobre este ansiado estado de plenitud. “A mí lo que me da felicidad es tener buenos amigos, llevar 40 años con mi mujer, pasear por el campo o ver una buena película por la noche”, relata. Aun así, ha señalado que para cada persona la felicidad es distinta. “Yo creo que hay que saber buscar la felicidad en un lugar adecuado”, recomienda. Lo que para unos puede suponer una ardua tarea, para otros puede ser la clave de la felicidad.
Leer, caminar, tener tiempo para el deporte o compartir experiencias en familia o entre amigos son algunas de ellas. Rafael Narbona ha compartido otro ejemplo de lo más inspirador. “A Víctor Frankl (neurólogo y psiquiatra) lo que le dio felicidad fue el equilibrio interno y la armonía que él consiguió a través de sus amistades relacionadas y un trabajo de introspección”, explica.
El optimismo como herramienta para alcanzar la felicidad
El experto también ha destacado el importante papel que juega el optimismo sobre la felicidad. “Hay que ser optimista y hay que contemplar el futuro con optimismo, pero hay que estar también preparado para lo peor. Todos somos seres finitos y tenemos fecha de caducidad. El ser humano es la única especie que se enfrenta a la muerte”, explica en el citado medio.
Por este importante motivo, Rafael Narbona asegura que “hay que aprender a afrontar la verdad con inteligencia”. “Uno de los principales motivos de la infelicidad es un concepto erróneo de la felicidad”, es otra de las reflexiones que ha compartido. Su conclusión es clara. “Creemos que la felicidad consiste en un estado de euforia y plenitud, pero esa exaltación es un estado casi patológico. La felicidad es algo más completo y, entre otras cosas, tener herramientas para afrontar la adversidad”, concluye.