Hay un accesorio del que en los próximos días se hablará mucho. Se trata de la mantilla. Una pieza que está directamente relacionada con la tradición y que en Semana Santa cobra todo el protagonismo. Al pensar en la mantilla, nos ha resultado inevitable pensar en la reina Letizia (52 años) y en cómo han sido contadas las ocasiones en las que la ha llevado. Mientras que la reina Sofía (86 años) hacía más uso de ella durante el reinado del rey Juan Carlos, la actual consorte apenas recurre a este accesorio que se suele lucir en acontecimientos religiosos.
Para entender un poco más sobre el uso de la mantilla hemos hablado con María José Gómez Verdú, experta en protocolo. Además, María José nos ha contado los motivos que podrían estar detrás de la decisión de doña Letizia de no lucirla en ocasiones en las que bien podría llevarla.
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Lo primero que nos ha explicado la experta en protocolo ha sido que “la mantilla, ese icónico accesorio que ha estado ligado durante siglos a la cultura española, no es solo un elemento de vestimenta, sino un símbolo profundamente enraizado en la identidad nacional”. María José ha profundizado en su explicación al comentar que “su significado trasciende la simple tela que cubre la cabeza de la mujer. Es una representación de la feminidad, el respeto y la tradición religiosa y social de España”.
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La reina Sofía, fiel a la mantilla durante el reinado del rey Juan Carlos
Entonces, la experta ha recordado cómo durante el reinado del rey Juan Carlos, la reina Sofía sí que recurría a la mantilla cuando la ocasión así lo permitía: "La reina Sofía, al igual que otras figuras de la realeza, entendió el poder simbólico que la mantilla tiene en la cultura española". Gómez Verdú se ha referido a cómo “durante su reinado, la reina Sofía la utilizó en diversas ocasiones formales y religiosas, sobre todo en eventos como las celebraciones de la Semana Santa, misas de Estado y otras ceremonias de importancia religiosa”.
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Tal y como ha comentado la experta, doña Sofía se dejaba ver con mantilla en encuentros con el Papa, en algunos funerales e incluso la llevó en la boda de su hijo el rey Felipe con la reina Letizia y en la boda de la infanta Elena con Jaime de Marichalar.
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Sobre los motivos por los que la reina Sofía decía sí a lucir mantilla en eventos como esos, Gómez Verdú nos ha explicado que “el uso de la mantilla en estos eventos no solo respetaba las tradiciones españolas, sino que también cumplía con el protocolo de la Casa Real, un protocolo que exige una estricta observancia de las costumbres y el respeto por las instituciones religiosas”.
En concreto, ha hecho referencia a que “ante el Papa, por ejemplo, el protocolo exige que las mujeres usen este accesorio como signo de respeto y devoción, una norma que Sofía no dudó en cumplir, reafirmando así su papel como embajadora de la tradición y la cultura española”.
Y no solo eso. El uso de accesorios con connotaciones como las de la mantilla, conlleva que quienes se los pongan tengan en ellos una herramienta con la que comunicar. Tal y como ha revelado Gómez, Verdú, "a través del uso de este accesorio, la reina Sofía encontraba el poder de comunicar. El gesto de usar la mantilla en estos contextos no es trivial, es una afirmación de respeto hacia el catolicismo, que ha sido una parte integral de la identidad de la monarquía española”.
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Sobre sus intenciones a la hora de lucir mantilla en algunas ocasiones, la experta ha comentado que “al hacerlo, Sofía no solo seguía las reglas de la etiqueta, sino que también comunicaba a la sociedad su apego a los valores y la estética tradicional del país, reforzando el vínculo entre la monarquía y las costumbres españolas más arraigadas”.
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María José Gómez Verdú, experta en protocolo, explica el poco uso que la reina Letizia ha hecho de la mantilla
Entonces, María José Gómez Verdú ha pasado a explicarnos que "la reina Letizia ha adoptado un enfoque mucho más sobrio y moderno hacia el uso de la mantilla. Aunque es consciente de la relevancia simbólica de este accesorio, su uso ha sido mucho más limitado”. La experta ha recordado que “Letizia ha utilizado la mantilla en pocas ocasiones, principalmente en eventos muy señalados, como algunas ceremonias religiosas, o en su visita al Vaticano, cuando el protocolo ante el Papa exige su presencia."
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Pero la experta ha destacado que "sin embargo, fuera de esos contextos, su vestimenta tiende a ser más moderna y menos ligada a las tradiciones que la definieron en su momento, reflejando un enfoque más pragmático y actualizado de la monarquía”. A la hora de interpretar el escaso uso que hace la reina Letizia de la mantilla, Gómez Verdú ha comentado que “podría interpretarse como un acto de distanciamiento de la institución monárquica respecto a las tradiciones más rígidas”.
Además, ha advertido sobre que “no obstante, no debemos pasar por alto el hecho de que, en eventos formales y ante el Papa, la ausencia de la mantilla podría percibirse como una falta de respeto hacia el simbolismo que representa. En un contexto monárquico, especialmente en un país como España, con una historia profundamente vinculada al catolicismo, el no uso de la mantilla podría ser visto como un intento de modernizar la imagen de la Casa Real a costa de minimizar la importancia de la religión en la monarquía, lo cual podría generar divisiones o interpretaciones ambiguas entre los sectores más tradicionales de la sociedad española”.
Y ha recordado que “por otro lado, en el marco internacional, el uso de la mantilla ante el Papa se convierte en un gesto obligatorio y un requisito para mantener la legitimidad del protocolo real. Al hacerlo, la reina Letizia reafirma su posición como parte de una institución respetuosa con las normas internacionales y, al mismo tiempo, mantiene la imagen de una monarquía que, aunque moderna, no olvida sus raíces históricas y religiosas”.