El Principado de Mónaco está de celebración. La familia Grimaldi y sus invitados de honor sacan sus mejores galas este 29 de marzo para su velada más destacada: el Baile de la Rosa. Solidaridad y glamour se entremezclan para regalarnos una fiesta cargada de momentos únicos que nos sorprenden en cada edición.
Este evento, que tiene lugar en la Salle des Etoiles del Sporting Monte-Carlo, marca el inicio de la primavera y, a la vez, recauda fondos para la Fundación Princesa Grace. Fue, precisamente, Grace Kelly quien organizó el primer baile en 1954. Esto hace que este acto sea muy especial para toda la Casa Real monegasca, pero en especial para Carolina de Mónaco.
La hija de Rainiero de Mónaco ha dejado claro, año tras año, que este baile guarda un lugar muy especial en su corazón. Las razones son diversas. Para empezar, supone seguir el legado de su progenitora, fallecida cuando ella era muy joven. También es el único acto donde ella es la total protagonista.
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Charlene lo sabe bien y, por ello, se ha ausentado en varias ocasiones de esta velada. Las ocasiones en las que sí ha asistido, la madre de Jacques y Gabriella se ha mantenido en un segundo plano, casi al margen de la fotografía familiar. De esta manera, una vez al año, la princesa da un paso atrás a favor de su cuñada y le cede el papel de primera dama.
Este rifirrafe entre las dos mujeres por el papel más destacado era uno de los motivos de la supuesta tensión entre cuñadas. Según las teorías que rodean a los Grimaldi, su mala relación habría empezado en 2011 cuando Charlene y Alberto se casaron. La entrada de la exnadadora a la familia real suponía que Carolina debía renunciar al rol que había adoptado desde que su madre falleciera.
El origen de la enemistad entre Carolina y Charlene de Mónaco
La joven princesa, que tenía un vínculo muy cercano con su progenitora, no solo tuvo que superar el fallecimiento de Grace Kelly y la posibilidad de que fuera su hermana pequeña quien condujera en aquel fatal accidente. Carolina asumió sobre sus hombros el peso de la Corona, mientras su padre se recuperaba del duro golpe que había supuesto perder a su esposa. Así, la expareja de Ernesto de Hannover se transformó en la figura femenina que necesitaba Mónaco. Su estilo cambió, sus aficiones se transformaron y se quedó con las responsabilidades que hasta entonces llevaba su madre.
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Tal fue su compromiso con la Corona que es más que probable que hubiera albergado alguna esperanza de reinar. al fin y al cabo, Carolina era la primogénita de Rainiero y Grace y su padre siempre habría querido que fuese la sucesora, según contó Claude Palmero, exfinanciero de Mónaco, al periódico 'Le Monde' hace algún tiempo. Es por eso que cuando tuvo que ceder sus responsabilidad a favor de su nueva cuñada no lo habría llevado demasiado bien.
Alexandra de Mónaco habla sobre la relación con su madre, Carolina
Formar parte de una de las casas reales más llamativas del panorama europeo ha hecho que cada aspecto de la vida de Carolina de Mónaco estuviera bajo escrutinio público. Sus estilismos, la relación con sus hermanos y cuñada, sus verdaderas ambiciones con la Corona monegasca y el vínculo con sus hijos han sido alguno de los temas que han ocupado titulares durante años.
Este último tema ha vuelto a la palestra en los últimos meses tras algunos rumores sobre la mala relación entre la princesa y su hija, Carlota Casiraghi. Con Andrea y Pierre se ha mantenido un silencio imperante, desconociendo los detalles de cómo se llevan con su madre. En cuanto a Alexandra, la hija más discreta de Carolina, siempre se ha dicho que era el ojito derecho de su madre.
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Algo que ha quedado evidenciado con las palabras de la joven para la revista 'Elle'. La joven, que creció lejos del foco mediático, ha asegurado que su madre ha sido unta total inspiración, especialmente su resiliencia y determinación a no dejarse vencer por nada. "Siempre he sabido que puedo acudir a ella con cualquier problema y que lo abordaremos juntas con calma y sin dramas. Es un verdadero pilar para todas nosotras", ha afirmado.
Además, ha desvelado que tiene una relación muy cercana con sus hermanos. "Me siento muy unida a ellos, y son una de las relaciones más importantes de mi vida", explicó antes de añadir: "Me siento muy afortunada porque, con ellos, han llegado sus parejas y familias, y tengo una excelente relación con todos ellos".
Este apoyo ha sido esencial para la joven, haciendo que "el proceso de crecer sea menos intimidante. Verlos mudarse, formar un hogar y criar a sus hijos ha hecho que el futuro sea menos aterrador, supongo". Con esta sincera entrevista, Alexandra ha permitido a los lectores descubrir un poquito más sobre los entresijos familiares de los Grimaldi.