EXCLUSIVA | Miguel Ángel Revilla: “Corté con el rey cuando alguien de alto nivel me dijo que tiene una fortuna incalculable”

Miguel Ángel Revilla concedía una entrevista en exclusiva a Toñi Moreno para la revista Lecturas donde desgranaba su ruptura con el rey Juan Carlos

JC
José Confuso

Director digital de Lecturas

Revilla

En 2020, Miguel Ángel Revilla se sentaba con Toñi Moreno para sincerarse para la revista Lecturas. El político se abría con la periodista y hablaba sobre el duro momento que estábamos viviendo todos y también sobre su relación con el rey Juan Carlos. A la luz de los últimos acontecimientos, esta entrevista cobra un nuevo significado. La reproducimos íntegra este 3 de abril.

Me ha citado a las diez de la mañana de un sábado en la sede del gobierno cántabro, en el centro de Santander. Acaba de publicar su quinto libro y está contento, y acaban de salir nuevos datos sobre las cuentas del rey emérito y está enfadado. Lo uno por lo otro. 

Estoy haciendo esta entrevista un sábado por la mañana, tienes actos todo el día... ¿Por qué Aurora, tu mujer, no te ha puesto ya de patitas en la calle? 
No lo descarto. 

¿Debes tener algún encanto oculto, o es que no te ve y por eso no hay crisis?
Yo estoy separado de una primera mujer que no me conoció en la faceta política. Ella se casó con un director de banco. Aurora todo lo contrario, se enamoró de mí políticamente, y me conoció así. Creo que por eso seguimos juntos, porque yo no cambié en nada. 

Os lleváis 17 años, ¿nunca tuviste miedo de que se enamorara del personaje?
Cuando Aurora me conoció, yo estaba tieso, lo que se conoce como “pelao”. Vivía con mi hermana porque, en la separación, mi exmujer y mis hijas se quedaron a vivir en el chalé. Lo perdí todo. Pasé de ganar una pasta como director de banco y profesor de universidad a cobrar unas 80 mil pesetas [480 euros] en el Parlamento. No pudo deslumbrarle nada porque era un pobre hombre con ganas de cambiar Cantabria. 

¿Y cómo os conocisteis? 
Aurora es de León y me vio en un mitin, después de que hablara Solchaga. Debió de pensar: “A este se le entiende al menos” [risas]. Luego ocurrió una cosa que me dejó loco. No sé si sabes que siempre tuve problemas de riñón. Tengo una cicatriz que me recorre todo el cuerpo porque, con 23 años, me operaron en la mili, en Valencia. Un día en el programa ‘La Noria’, Jordi González me preguntó si me volvía a presentar a las elecciones y yo, que lo cuento todo, dije que tenía unas pruebas pendientes y que dependía del resultado. Empezó a escribirme gente de toda España pensando que necesitaba un riñón, entre ellas Aurora. En la carta me decía que si necesitaba uno de sus riñones, me lo daba. Me dejó sin palabras. 

Cómo no enamorarse... 
Bueno, ayudó mucho que tenía piso propio [risas], y me fui a vivir con ella. Yo sigo sin nada en propiedad. Vivo con ella en su casa. ¡Como se tuerzan las cosas, me veo en la calle! 

Antes de este libro, escribiste otro hablando maravillas del rey emérito. ¿Te arrepientes? 
No, porque en ese momento lo sentía así. No sabía que tenía esa cantidad de millones fuera de España. 

Hay una generación de políticos que parece que estabais a por uvas, porque lo de Corinna se sabía, ¿cierto?
Yo lo de Corinna lo supe hace doce años. Incluso en una ocasión le dije: “Majestad, esto está en la calle, no creo que le venga bien”, y ni caso. Pero lo de la pasta no lo sabía. Había rumores, pero en estos asuntos se miente tanto. Siempre pensé que eran rumores. 

¿Cuándo empezaste a pensar que era verdad?
Pues hace aproximadamente siete u ocho años, e inmediatamente empiezo a cortar toda la relación con él. Yo tuve, podríamos decir, cierta amistad, o por lo menos una relación mucho más estrecha de la que suele haber entre un presidente de la comunidad autónoma y un rey. Hablábamos mucho, tuvimos comidas los dos solos que se alargaban, me llamaba y me consultaba cosas. Me consta que hablaba muy bien de mí. 

¿Cuándo decidiste cortar? 
Yo corté cuando gente de muy altísimo nivel me dijo: “Revilla, tiene una fortuna incalculable”. Cuando me lo dice una persona de esas que lo ha tenido cerca, pues me lo creo. ¡Y me encabroné mucho! porque lo había elogiado públicamente. Fue una decepción tan grande. ¡Nadie lo ha defendido más que yo! Se ha probado que tiene una ambición económica desmesurada. De entrada, no hay señal de mayor patriotismo que tener tu dinero en tu país. 

Juan Carlos y Miguel Ángel Revilla
GTRES

¿No te dio penilla cuando lo viste pedir perdón?
Pena, ninguna. Se ha demostrado que no era un perdón sincero. La única manera de pedir perdón de verdad es que se traiga el dinero, pague sus impuestos y que done el dinero a la lucha contra la covid 19. Solo entonces pensaré que es sincero su perdón. Yo pena de un señor que seguramente ahora esté con alguna señora, metido en un hotel de 28 estrellas... ¡A mí me da pena ver las colas de la gente en Madrid que va a por comida! 

¿Ya no te llama? 
En enero, intentó un acercamiento. Buscó un intermediario para que tuviéramos un encuentro y le dije que no. Tengo un corazón muy blando y no le quise dar la oportunidad de que me convenciera con un “mira lo que le pasó a mi padre y a mi abuelo, tengo que proteger a mis hijos”.

Albert Rivera no te coge el teléfono ¡Y parecía tu hijo!
¡Alucinante! Me tenía como un referente. Cuando no era nadie, pedía que le llevaran a las cenas conmigo porque me admiraba. Le hice un programa para Telecinco donde dije: “Atención, este señor puede ser presidente”. Cuando tuvo que decidir si pactar con Sánchez, le dije que se estaba equivocando, que cogiera la vicepresidencia, cinco ministerios. Ya no me cogió el teléfono nunca más.

Este es tu quinto libro, y eso que no te gusta escribir.
Jamás he escrito una carta a máquina ni a ordenador. Tengo buena letra, se me entiende y contesto a todas las cartas a mano. Este libro lo he escrito a mano como todos. Nunca tuve intención de ser escritor. Una noche, coincidí con la editora María Rosa Semprún y se rieron mucho con mis historias. Ella me propuso que las recogiera en un libro, y yo le dije que mientras fuese presidente de Cantabria no podía contar ciertas cosas. Al día siguiente de que me ganara el PP por mayoría, me llamó y me dijo: “Ahora no te escapas”. 

¿Cómo es la relación con tus hijas?
No he sido un padre ejemplar. Tengo ese dolor. Me consuelo pensando que no les ha faltado de nada y que no pasaron las fatigas que pasé yo. Mis padres me soltaron en Bilbao con 500 pesetas [3 euros] y volví con dinero porque trabajé de todo. A mis hijas les he podido dar estudios. La pequeña habla inglés perfectamente desde los 14 años, y yo me siento orgulloso. El otro día me emocioné cuando le escuché a una de ellas decir: “A mi padre se le ve poco, pero sí es verdad que cuando lo he necesitado, ha acudido”. 

Revilla

Lo compensas con tu nieto. 
Sí, cada dos días lo tengo que ver. Muero con él. Es un tío listísimo. Ahora tiene seis años y le encanta estar conmigo. La pena es que mi hija no me deja sacarlo en las redes con lo guapo que es. Se asustó porque compartí una foto de él recién nacido de espaldas y vio que esa imagen tiene más de 27 millones de visualizaciones. 

¿Con cuál de tus hijas te llevas mejor?
Con la que tengo polémica es con la pequeña. ¡Con decirte que empezó siendo de Podemos! Pablo Iglesias lo supo utilizar. Lo comenté en un programa y empezó a mandarle discos. Ahora, afortunadamente, ya no.

¿Tu hija tiene carácter? 
Los dos. Tenemos muchas discrepancias. 

¿No te ha pedido que dejes la política?
Cuando llegan unos meses antes de las elecciones, sobretodo mis hijas, me piden que no me presente. Que con mis años, que es el momento de hacer algún viaje, de dedicarle tiempo a la familia. Yo me callo, miro para otro lado y lo más que digo es que serán las últimas. No me he atrevido a hacerle a Aurora ninguna promesa. No quiero ser como Fraga yendo por los pueblos en silla de ruedas, pero me siento joven aunque vaya a entrar en los ochenta. 

¿Dónde te gustaría ser enterrado?
Donde me declaré a Aurora, es mi lugar. No quiero funerales ni misas. Siempre hay un lugar mágico y, para mí, es la Cruz de Cabezuela (Cantabria); allí me llevé a Aurora. A 2.000 metros son raros los buenos días y no sé cómo llegué, porque no se veía un pimiento. Al llegar, le canté una ranchera de José Alfredo Jiménez, ‘Por tu amor que tanto quiero y tanto extraño’, y ahí le di el primer beso. 

¿Cuántas veces te has enamorado?
Enamorarme, de verdad, solo de Aurora. No he sido de muchas novias. Me casé con 37 años y tuve la última hija con 58 años.